Es ya sin dudas... el
cáncer más profundo que ha afectado a nuestra búsqueda
de libertad.
La esperanza es el más sedante opio de los pueblos, es el
verdugo cruel de toda posibilidad de una realidad nueva.
La esperanza es la lanza que se clava en los débiles, sosteniéndolos
ahí hasta su muerte.
Es la postergación constante de uno mismo, es postergarse
eternamente a uno mismo, es la espera inútil, es el Dios
de los conformistas.
Abandonar la esperanza, es abrir
el puente hacia el éxtasis del eterno Ahora. La esperanza
debe terminar
Existen dos tipos de ser.
- Uno que va rebotando entre las
cachetadas del tiempo de un destino preconcebido.
- Otro que crea su propia odisea con suma consciencia del acto.
Es libre de el.
Que la esperanza no es entonces para
mi otra cosa que una palabra cubierta de oxido, es la pluma marchita
con la que los infelices escriben sobre la piel de los ignorantes.
La esperanza es lo más parecido al Infierno en la tierra,
o al menos a la lejanía del cielo.
No hay más ser libre, que
quien no espera. A cambio experimenta el placer infinito de estar
en este momento, en este mismo momento, ahora. .
La esperanza es lo contrario a la
vida, es la postergación de las infinitas posibilidades que
desborda el ya.
Esperanza es igual a Pobreza, quien
no espera, toma el momento y lo hace eterno, quien espera, toma
la eternidad, y la arroja en un abismo de ausencia de si mismo.
La esperanza es la disciplina de esperar.
No tengo ninguna esperanza de que
este mundo cambie mientras siga esperando, yo haré de mi
presente la gracia de estar vivo.
La esperanza, la enfermedad de las masas, y del individuo que no
logra serlo, la excusa primitiva. El consuelo.
Cuando muere toda esperanza, entonces
desaparece la incertidumbre, desaparece el anhelo y aparece la verdad,
la posibilidad de saciar los deseos, los sueños entre nosotros,
entre nuestras manos.
Ser y hacer, no contempla esperanza
ninguna.
La esperanza es una de las palabras
más horribles que haya sido creada, debe haber sido diseñada
por el mas enfermizo de los poetas, o por algún emperador
sádico.
No está mal haber tenido esperanza,
si está mal no entender nunca, la necesidad de terminar su
frustración.
Fin
Mariano Castro Rivas