Una noche ocurrió
al fin, rodeado de la ciudad, fatigado de ver un hermoso cielo estrellado
, y de lejos un mar, el aire frío, el corazón roto,
deambulaban algunas figuras en las veredas, de por ahí y
por allá, nada importante...
... La luna se alzaba imponente sobre
la maqueta asfaltada, iluminándonos a mi, y a mi personaje.
De pronto fue claro, ya no era únicamente yo, fraccionado
a la mitad como por un velo filoso, había sin saber bien
como, dado consciencia separada, a mi, y a mi personaje...
Yo contemplaba desde el viento, el
habitaba en su hamaca, jugaba, bajaba subía, y con su piel
alcanzaba la luna que oníricamente se había alineado
frente a el con su pendular movimiento. Yo no era aquel hombrecito
pequeño que estallaba de sueños por los ojos, mas
solo era una consciencia apartada, a algunos metros... Quizás
abarcando toda aquella plaza.
De pronto y luego de tanto, ya no
estuve nunca más solo, ahora me tenía a mi mismo,
y a mi personaje... Aquel que se bañaba en la vida ciegamente,
había despertado, y por encima de su mente, allí estaba
yo, observando todo.
El, como colorido arlequín,
yo como dramaturgo teatral...
Ahora de pronto, que extraño..
yo un director, el un personaje
Los hilos se habían cortado
del cielo, ahora lo conservaría junto a mi... Yo cuidaría
de sus hilos porque de su alocada belleza podía nutrirme,
de su tristeza, de sus ojos que reían... podía usarlo
sin dañarlo... en mi juego.
Él viviría en su mundo
de ficciones, yo acapararía su alma inocente en mis próximos
dibujos, un personaje al fin, un loco, un niño que de todo
preguntaba, que de todo se interesaba y de todo se asombraba.
Ahora yo, ya no era el, el solo
jugaba encerrado en mi mundo... fue así, de pronto..
la marioneta se había
corrompido,
su gracia seguía intacta,
su andar de duque y vagabundo,
sus inventos..
todo seguía ahí, solo
que ya conocía yo, que el era un suceso del tiempo...
mi personaje, y yo... nunca volveríamos
a ser uno,
lo sé... todo personaje muere..
y el también ha de morir, ha de cansarse de vivir,
ha de arrojarse a los infiernos, o ha de saltar a los cielos,
ha de amar dulcemente,
ha de trascender su tristeza,
ha de vivir en su sitio más cálido,
ha de morir en mi,
ha de vivir en un dibujo,
tal vez en una poesía errónea,
tal vez vivirá en un recuerdo de alguien que no lo haya olvidado
al fin.
Aún sigue siendo, sigue cambiando,
caminando, sigue diluyéndose en el alma que el mismo se ganó,
su cárcel para salvaguardar su corazón,
Su belleza
seguirá intacta...
Y llegado el fin de los astros fugaces,
de la noche helada, de la luna alcanzada, lo mantendré sobre
mis brazos, y mi personaje, protegido al fin del viento, ha de morir..
y seré solo yo entonces,
sin el... no volverá jamás.
...l os personajes siempre mueren,
pero es imprescindible protegerlos del frío,
verlos jugar,
protegerlos del mar, cumplir sus sueños
no hacerlos esperar de más
salvarlos del odio del mundo
y del amor de juguete.
Una noche ocurrió , y de pronto,
ya no era uno, eramos dos, y de repente... El mundo un gran teatro.
Cuando despertamos, podemos jugar
hasta el cansancio, amar hasta la suerte... hacer o deshacer...
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