Mezclo un poco más de rojo, otra parte de violeta, una salpicada de azul oscuro.

Coloco unas gotas de negro, lagrimas doradas, bajo petroleo la mancha casi esta lista, la oscuridad, la noche serena.

Ah!... el ruido del espejo chillando, se ha roto en mis ojos, los pedazos caen al suelo lastiman mis pies descalzos.

La luz se apaga un poco, se hace tenue... un cálido tono anuncia la muerte, otra piel endeble.

Me veo ahi reflejado en la telaraña que forma fraccionada la pantalla de vidrio, mi cara, el espejo desfigurandome la mirada.

y empiezo a hablarme de mi.

Es tu piel primero, la que ni en un centímetro ha guardado su blanca pureza.

La que proyecta por los poros la extrañeza de su belleza esculpida a densidad, tu horror del tiempo, viajero.

Y cuando veías como se incendiaba el templo que sobre la piel de tu enchastrado corazón se asentaba, sonreías enfermo, gritabas al alba de tu mente... ¡corrompé! ¡corrompé tus huesos! ¡violá tus sueños! Que en tu lengua no haya tiempo para sentir más, un delicado aroma a papel sedoso. Que la corteza de los arboles ásperos no logra dolor en tu coraza de barro, que ya no puede saciarse ni sentir nada, un ardor... como un ardor...

Tu piel de lienso, la que exasperaba la contradicción de tus ojos profundamente heridos, cuales mordian al mirar y herían. ¿Pero qué pensabas? Si aún no te habías ganado tu infierno, debías ir mas lejos, alcanzar tu alma quizás... lastimar tus manos.

Bajando en toboganes de fuego regalabas todo tu cuerpo y todo lo que hubiera dentro, en la hora del silencio la dolorosa sensación del vacío seco. Ya casi llego.

Mancha con un color arcilloso, se forma una textura, ya casi... no queda lugar entre tus capas de manchas, y manchas sucias, tu oasis envenenado y los químicos de las pinturas. Tus venenos.

-Despierto entre un sueño, en la orilla de un lago... siento llegar la brisa de los arboles caídos que van dibujándose alrededor de las aguas transparentes y casi puras, y en la orilla enfrentada, los cerros infinitos.-

El sueño diluido, otra vez el espejo encandilado de mi, todo el humo del mundo dentro tuyo, asfixiándome, dentro mio , mi reflejo tajeado por la maraña de cristales resquebrajados en mi cabeza, y en el reflejo el silencio, y la luz cálida, un hombrecito retorcido dentro.

- Flotan los cristales de una botella rota dentro de un corazón lleno de adios. -

Si buscabas morirte al fin, en tu cabeza, porque nunca era suficiente la paz, es tan aburrido pensar en un mundo blanco y las vías del tren sin venas sangrantes, los suicidas del amor!, los locos del triciclo pedante y la infraestructura del mundo sin sus drenajes, y las hormigas aplastadas por tus pies con bronca.

Contaminado, acuarelado, así viendo mi figura traspasada de noches de fricción, de ganas de vomitar , y tu inmunda culpa de haber manchado tu virginidad contra alguna pared.¿Qué pensabas?

-Pensaba en un viaje, pensaba en sentir como descendía una leve ráfaga del sol, trasladada por las manos del viento... caminando sobre sendero tibio, fresco sonido del mediodía. La tarde anunciaría juegos, tal vez deambular por la ciudad. La cúspide de una montaña, y ver a lo lejos algún mar. Los duendes de la noche encendiendo las estrellas como antorchas para que el rió encontrara su curso y poder volver a casa...-

Y entonces otra vez, el espejo y aquella aventura de haberte expuesto al vicio, ese vicio enternecido de la satisfacción, de saciar tu dolor con dolor, de sentir ese vacío de nuevo... podría repetirlo alguna otra vez, quizás ... la noche continua a la anterior, en la cual, pronto me dejara caer sobre el suelo, la alfombra, y respirar la tierra, el momento quieto, largarme a llorar lo retenido, y a aullarlo. Al llegar la humedad... otra lluvia tormentosa, cuanto alivio el agua sobre tu piel quemada a murmullos mugrientos, la voz de la saciedad, la alquimia de lo hermoso en lo vano.

El templo ardía en una lata, y de pronto, escuchaste un tímido llanto, el único habitante viviente de tu corazón, sentía nostalgia a tu mundo pervertido.

En un fondo siempre fué tu esperanza de amor.

Raspa la pintura ya seca la figura, logra alguna textura. Un toque de celeste despejando el cielo, unas gotas de secativo espeso, y ya está... Una obra casi maestra! Tu errónea vida. Tu única obra.

Volviendo al espejo, los ojos bien extendidos, dejando correr la luz hacia adentro, todo este cansancio lento... Sonreí finalmente, y las carcajadas lloviendo lagrimas dulces, y respondiste al fin ¿Qué pensabas?

Cuando en esa noche la hipocresia volvio a abofetearte, sostenias igual entre los dedos toda esa ternura que siempre quisiste ofrecer. Ese poquito de amor puro que reservabas con cuidado, y pronto se derramo sobre la piel equivocada... El amor del mundo siempre llega tarde... El amor del mundo.

- Una arteria del rio escondida en el bosque, el agua teñida de tonos purpuras, bajabamos esquivando las ramas y mojabamos nuestras manos... habria algun hechizo allí, los rios de colores no existían según sabía. -

En la risa afirmabas eufórico y persistentemente que cambiarías toda la pureza de un mundo, por tener una mente rayada, por un cuerpo usado y desechado... por un dolor más fuerte.

Se puede oir el susurro del unico habitante sobreviviente de tu corazón "fué asi la única manera que encontraste... creías que habría amor al final de este juego ".

Este es el juego del mundo, y lo has bien jugado, es sumamente necesario conocer tus decadencias, corromper tu mente de su inocencia. Quebrar los limites en tu busqueda.

La imagen esta saturada de contrastes, hay cosas que preferirias olvidar, otras te han marcado formas divinas.

... ahora quizás podría entender la paz, la parabola empieza a ascender nuevamente. Entiendo la trampa. Tu templo ya está profanado, y por primera vez se siente puro.

El espejo se recompone, es tu cara de nuevo, sin tantas rajaduras, aprovechas tu defecto, no es tan grave tu herida. ¿Qué pensabas?

....

Afuera de casa en la calle, recorre una brisa como la de aquel sueño, mi cuerpo anda por ahi... sobrevuela mis huellas, tomandome, reconfortandose a traves de mi tiempo.

"los demas sin vivir mueren igual"

Mariano Castro Rivas